martes, enero 02, 2007

Diario de un terrible don

3 de abril: Hoy he vuelto a notar ese hormigueo raro en la parte superior del paladar, como si proviniera de la nariz. Recuerdo que de niño me solía suceder lo mismo. Entonces comenzaba a percibir unos olores nauseabundos. No sucedía siempre, cuando estaba con mis amigos no percibía ningún olor raro. En cambio cada vez que iba a la panadería de mi barrio me inundaba un apestoso olor. Mi padre nunca llegó a entender esta reacción mía ya que en las panaderías huele de maravilla. Ese maldito olor ha vuelto y espero que no sea por mucho tiempo. Cada vez que lo percibo me empieza a doler la cabeza y me zumban los oídos. Espero que mañana no me vuelva a suceder.

4 de abril: ¡Ha vuelto a suceder! Ha sucedido justo cuando ha entrado un trajeado engominado con el ceño levantado. Al principio no he reparado en su presencia pero el olor comenzó a aparecer y no tardé en averiguar su procedencia. Ayer no le debí ver, seguro que estaba detrás de aquel tipo tan alto. Tenía una facha tan ideal e irreal que no podía menos que sentir náuseas. Zapatos Gucci, camisa a medida con el nombre bordado, traje de vestir Armani estilo italiano, gemelos de oro, pda-móvil blackberry y un maletín de cuero negro. Intentaba demostrar ser elegante, moderno, actual y poderoso. Y seguro que lo era. Pero a mi su olor me estaba haciendo trizas la nariz.

10 de abril: He visto en el periódico que han detenido al panadero de mi barrio por una supuesta implicación en un delito de abuso de menores. Por lo visto aprovechaba cuando los niños salían del colegio e iban a comprar golosinas a la panadería. Tenía muy buen trato con los vecinos y su cara agradable hacía que todos confiaran fácilmente en el. Nadie se explica lo sucedido y los niños, ahora adultos, están bajo terapia. Tantos años habían enterrado muy hondo esos recuerdos reprimidos, ahora toda esa angustia les ha vuelto multiplicada. Mientras leía esta noticia estaba notando el olor trepar por mi tabique e inundar mis fosas nasales. Me saqué el pañuelo para taparme la nariz e intentar evitar ese maldito olor. El muy insoportable estaba ahí, justo detrás mía. No podía soportarlo. Desesperado intenté mirar a los demás buscando algún síntoma en sus expresiones que me hiciera ver que también olían ese hedor, pero no era así. Era el único que lo sentía. Los oídos me zumbaban y notaba como si me clavaran una aguja en el cráneo, justo entre ceja y ceja. No puedo seguir así. El dolor de cabeza tarda en disiparse y cada vez duermo peor.

14 de abril: Llevo 3 días sin dormir. No consigo concentrarme en casi nada y el jefe empieza a dudar de si estoy enganchado a algún tipo de droga. Me ha dicho que me va a adelantar los análisis por temas del seguro médico. Sé que miente pero no me importa, no encontrará nada. Aún así no me gusta generar estas dudas y cada vez me está alterando más. He decidido cambiar de ruta para ir al trabajo y así no coincidir con el apestoso. Espero conseguir disipar este olor y mi dolor de cabeza que ahora ya es constante.

24 de abril: Esta noche me he despertado y estaba de pie, con un cuchillo en la mano. Tengo pesadillas en las que despedazo al tipo apestoso con mis propias manos. Son constantes, día tras día. Cuando despierto noto como si estuviera en la habitación, como si su putrefacto olor permaneciera tiempo después de su presencia. He perdido la noción del tiempo y cada vez me cuesta distinguir más las ensoñaciones de la realidad. Empiezo a sentirme realmente enfermo y sin control sobre mis actos. Tengo que acabar con esto antes de que me vuelva completamente loco.

1 de mayo: Llevo una semana preparándolo todo, lamentablemente he tenido que coger vacaciones en el trabajo. No se me escapa nada, lo he repasado cientos de veces. Ya queda poco, ¡muy poco!. Un poco más y volveré a estar sano y no tendré que preocuparme más de olores raros ni de pesadillas. Esta mañana me he visto mirándome con ochenta años desde el espejo. Mi yo futuro me decía que le ayudara, con voz rota, como si un cristal hablase, al romperse. De noche me estremezco con el roce de las sombras, cuando me muestran caras imposibles en la oscuridad; y si cierro los ojos las veo más claras. No consigo dormir. Tengo que poner remedio a esta situación... ¡pronto!

2 de mayo: Me ha costado prepararlo pero lo he conseguido, ¡al fin!. Le seguí, ese jodido cabrón me ha hecho la vida imposible. Sé que puede que nadie comprenda lo que hago, sólo espero no levantar sospechas... ¡no podía aguantar más! No puedo evitar sentir náuseas cada vez que lo recuerdo. Tenía la manera de deshacerme de él, sólo tenía que conseguir un rato a solas con su coche y un poco de pericia con las cerillas. Hacerme pasar por el gerente fue coser y cantar. Envié al único empleado del turno de noche de la gasolinera a buscar algún producto inexistente al almacén. Y me dediqué a disfrutar mientras esperaba ansiosamente desde la lejanía a que aquel bastardo abriera el tapón del depósito de gasolina. Y entonces se hizo la luz y el humo en plena noche. Desapareció el hormigueo en la pituitaria a la vez que el dolor de cabeza. Ya no me molestará más. Ahora descansaré, no recuerdo cuando fue la última vez que dormí más de 2 horas seguidas...

4 de mayo: Acabo de despertarme y no recuerdo cómo volví a casa, sólo recuerdo vagamente el camino de vuelta. Recuerdo lanzar mi ropa de incógnito a un vertedero de la zona, andar hasta la siguiente parada de autobús y el resto... está borroso. Esta mañana decidí que lo primero que debía hacer es ver las noticias, para saber si estaban buscándome. Llevo durmiendo 3 días seguidos, a juzgar por la fecha del periódico. Después de ojear el periódico entero en busca de la noticia, mi vista se para en el siguiente titular: "Muere capo de la mafia rusa al explotar su depósito de gasolina mientras repostaba". Según decía el artículo, estaba buscado en varios países por trata de blancas y actualmente se encontraba en paradero desconocido. Bueno, parece que le encontré yo antes. La policía cree que es un ajuste de cuentas, parece que he tenido suerte.

7 de septiembre: ¡Otra vez!, ¡¡Ha vuelto a suceder!! No me lo puedo creer... me persigue este putrefacto hedor. Parece que no importa donde viva o cuan lejos huya... siempre me encontrará esta peste. Pero esta vez ya sé lo que tengo que hacer. Es cuestión de supervivencia... o ellos o yo...

miércoles, octubre 04, 2006

Nueva vida

Maestro tuvo razón hasta en esto. Esta noche comenzará una nueva vida para mí, y él me vaticinó hasta cuales serían mis últimos pensamientos, ya que él también pasó por esto: el día siguiente, mi padre leyendo el periódico, palideciendo, mi madre silenciosa tras recibir la noticia, y tú simplemente diciendo 'lo sabía, gilipollas, que acabarías así'... Hacia ti fueron la mayor parte de los pensamientos en estas noches de insomnio, mientras estudiaba la acción una y otra vez, repasando mentalmente cada paso y cada decisión que debería tomar...

Esta misma tarde recibí la esperada llamada de Maestro indicándome que hoy era el día. Estaba cabeceando en el sofá tras la tercera noche sin dormir en este piso de alquiler, más solo que la una, en una ciudad extraña que solo conocía como turista, y aunque sabía perfectamente quién era, ya que sólo él conoce mi verdadero paradero, me sobresalté al oir el teléfono. Apunté la dirección y la hora. Llamé a mi madre para decirle que (falsas) las vacaciones transcurrían sin ningún incidente. Supongo que tú te habrías informado de que era la hora al no contestar tus llamadas. Según avanzaba la tarde, comenzaron las dudas, como me dijeron que sucedería. "Con esto no se conseguiría nada, aunque fuese un verdadero hijo de puta", "Es un de los mayores responsables, no podemos permancer con los brazos cruzados", "Y si ..."... Tras esto, se conocería mi nombre en la prensa de todo el país, y a mí, solo podría esperarme o la cárcel o una vida de fugitivo, alejado de ti. Aunque creamos en lo mismo, siempre discrepamos de las formas. Supongo que intuiste en lo que me estaba convirtiendo poco a poco, aun así estuviste siempre ahí. Creo que no podré agradecértelo nunca.

Sin cenar fui al lugar señalado. Me tomé una café para hacer tiempo, y a la vez, intentar entrar un poco en calor. Dichoso frío hace en esta maldita ciudad. Caminé rápido por la amplia avenida, con el cuello de la chaqueta levantado, y me metí en una cabina telefónica cercana al restaurante. Dudé en llamarte. En ese momento se abrió la puerta del restaurtante. Le abrieron la puerta (ni eso quiere hacer solo, el muy cabrón), y salió con su mujer caminando los pocos metros que le separaban del coche. Aceleré el paso. Nadie sospechaba de mí en este momento, aunque los nervios aumentaban. Cualquiera que me viese debería sospechar!! Caminé pegado a la acera, frente a él. Según abría la puerta del coche, levantó la vista intuyendo a alguien cerca. No acertó a decir nada cuando vio sacar la pistola de mi bolsillo y apretar el gatillo....

miércoles, septiembre 13, 2006

El cerco de la luna

Tenía los dedos rojos y pringosos por la sangre. A su lado el cuerpo de Estrella yacía como una marioneta con las cuerdas cortadas. Todo el suelo estaba cubierto por una mezcla de vómito y sangre y el sofá empapado también. El televisor hablaba de la depresión del 29 y en la calle se escuchaba a los chavales preparándose para ir de bares.

Emilio no sabía muy bien cómo desembarazarse de aquel caos. Era espantoso el olor a la sangre secándose mezclado con el de los jugos de su estómago. El esfuerzo había sido tal que su propio cuerpo había reaccionado así, era extraño, no se trataba de un hombre especialmente fuerte, pero desde luego no era un enclenque.

Necesitaba refrescarse. Aquella habitación era asfixiante. Se levantó de la silla y se acercó a lavarse la cara. Tenía los ojos llorosos y las venas de toda la cara y parte del cuello saltadas. Eso, junto a la ropa ensangrentada, no le daba demasiado buen aspecto. Decidió darse una ducha fría y coger algo de ropa del armario. La noche era tibia, le ayudó a despejarse el aire medio fresco sobre la piel aún húmeda.

Había pasado algo más de media hora apoyado en el alfeizar de la ventana del dormitorio. Ya no hablaban de la crisis del 29, ahora los deportes ocupaban el espacio televisivo, eso le enfureció. Quitó el televisor de un golpe en el mando a distancia y recogió el cuchillo que estaba tirado junto al sofá, bajo los pies de Estrella. Él apenas la conocía, era su vecina desde hacía menos de un año. Casi no habían hablado, parecía una chica tímida, hasta aquella tarde.

Encendió la luz de la lámpara, apenas se veía ya en la habitación. Su piso era mucho más luminoso que aquél. La oscuridad ponía muy nervioso a Emilio, no soportaba que las cosas no se distinguieran con suficiente detalle. Odiaba los contornos. En casa siempre dejaba la luz del salón encendida al acostarse, por si tenía que salir al baño o a la cocina. Además nunca echaba las persianas o las cortinas, para que la luz de las farolas pudiera entrar fácilmente.

Miró el reloj en el equipo de música: las 22:37, empezaba a tener hambre, no comía nada desde el desayuno y además había vomitado lo poco que le quedaba en el estómago. Antes, a eso de las tres, estaba preparando el almuerzo cuando esa descarada se acercó a molestarle. Puso la excusa de necesitar un litro de leche, pero: ¿quién necesita leche para el almuerzo? Él sabía muy bien lo que ella venía buscando. Por eso le dejó las cosas bien claritas cuando fue a su piso con la excusa de llevarle el brick.

Decidió salir. Ya no aguantaba más ese olor ni el calor de las ventanas cerradas en el salón. Además sabía que el marido de Estrella llegaba del trabajo a eso de las 23:45, no tenía ganas de tener que explicarle lo que su mujercita había pretendido, ya había sido suficientemente duro para él tener que darle su merecido como para encima tener que aguantar las disculpas del muchacho, como si él tuviera la culpa de la actitud desairada de su esposa, bastante tenía con aguantarla.

Antes de salir se acercó a la cocina para beber un poco de refresco. Sobre la encimera un brick de leche casi vacío y un paquete de puré de patatas. ¿Qué tipo de mujer prepara esas comidas precocinadas? El marido se había librado de una buena. Ella desde luego no daba aspecto de ser de esa clase. Cuidaba bien las apariencias, ¡la muy zorra!

Bajó las escaleras y pulsó el interruptor que abría la cancela del portal. Nada más salir el aire le hizo despejarse un poco. La noche era bastante agradable, había gente por la calle y hacía cierto fresco, cosa que se agradecía después de las noches de insoportable calor que habían estado pasando en el último mes. Decidió acercarse al parquecito de los columpios que estaba sólo un par de calles más allá. Se sentó en uno de los bancos de hierro y respiró hondo. Allí se estaba muy tranquilo, a salvo del bullicio de la gente y del olor a hierro y vómito. Apenas se oía nada.

Emilio levantó la cabeza y miró a la enorme luna que se veía justo sobre el edificio de enfrente. Estaba completamente llena y con un cerco entre amarillento y morado. A Emilio le encantaba la luna llena, todo estaba mucho más iluminado y menos confuso en esas noches.
Se quedó mirándola unos minutos y sonrió. No entendía por qué la gente decía que los locos estaban más locos en aquellos días. Luego se levantó, encendió un cigarrillo y entró a comer algo en la tasca de la esquina.

-- por erizo.

jueves, septiembre 07, 2006

Este mes ¡rebajas en todos nuestros artículos!

- Hola, ¡buenos días!
- Hola, buenos días, quería una dosis de cicuta, por favor, para llevar.
- Buena elección, pero antes, si me permite le diré las ofertas que tenemos, ya sabe, orden expresa del gobierno que nuestros clientes conozcan todas las opciones y que elija de acuerdo a sus intereses y a sus posibilidades económicas, ya sabe...
- Sí, por supuesto, cumpla con su deber...
- Tenemos una oferta especial, dosis de cicuta más dosis de arsénico y se lleva un jamonero de regalo.
- ¿El jamonero es para cortarme las venas por si mi cuerpo vomita la cicuta y no me muero?
- Veo que es usted avispado, señor. También tenemos un pack de promoción ecológica. Es un cojín para poner en la cornisa y saltar con más comodidad. Amplia variedad de colores y mensajes para estampar en el cojín.
- Hmmm, que variedad, y yo que creía que lo tenía bastante claro...
- Entonces, ¿continúa con su idea inicial o prefiere una de nuestras ofertas?
- Deme todo y ya elijo yo en casa.
- ¡Muy bien, muy bien! Se me acumulan los clientes, ¡¡no sabe como estoy últimamente con lo de Marbella!! Se lleva un género de primera, es más... si no le convence le devolvemos el dinero.
- Mientras no me quede sordo o minusválido...
- Eeeh... para asegurarnos me lo prueba todo uno detrás de otro y todo irá a la perfección. Hace bien en confiar en una empresa tan prestigiosa...
- Prefiero la cicuta... ¡Ay!, que muerte tan socrática... Además, ¿sabe? le va a dar una envidia a mi cuñado... Cuando le pillaron y le acusaron de corromper a la juventud, estaba tan contento porque creía que le darían cicuta, y al final va el juez, y le echa 40 años picando en minas... Se quedó que ni se imagina... Voy a ser la envidia de la familia...
- Bueno caballero, pues aquí tiene. Le he metido en el paquete un block de notas negro y un bolígrafo con tinta plateada. Las notas de suicidio clásicas no se llevan nada, éstas quedan muy bien con muebles tipo Ikea por ejemplo, pero si tiene una decoración más rústica se lo puedo cambiar por una tablilla de cera y un cincel, que le da un aire muy natural y van con todos tonos madera y beige.
- El block y el bolígrafo me van bien, que con mi suerte la cera se derrite y no se entera nadie del mensaje.
- Dicho y hecho, son 3000 euros, caballero. ¿Efectivo o tarjeta?
- ¡Coño! !Pues si que sale caro esto de suicidarse!... Tarjeta, que lo pasen a fin de mes que total...Seguro que esa sorpresa no se la espera mi señora ¡jejejejejeje!
- Pues aquí tiene, que lo disfrute. Ya sabe nuestra política, ¡un cliente satisfecho es un cliente que no vuelve! Suerte, ¿eh? Adiooos, adios, buenos días.
- Adios, buenos días.

-- por txiqui y alahasta

miércoles, septiembre 06, 2006

Una noche cualquiera

Una noche cualquiera de un día cualquiera de un mes cualquiera; salgo a la calle.
Montones de gente caminan de aquí para allá; me integro en la masa.
No existo, sólo camino y, mientras avanzo noto que mis pies se van hundiendo en la acera, que ahora es lodo, la gente ha perdido los ojos y ya no miran ni sienten.
Me encuentro perdido, no puedo respirar porque tampoco hay aire,
intento hablar pero mi boca ha desaparecido, entonces rompo a llorar
y mis lágrimas gritan tu nombre.

-- por bilma.

jueves, agosto 31, 2006

Gris sepia

Otra maravillosa interrupción
de la sucesión periódica, triste,
de anodinos días grises
que vemos pasar sin razón
y sin querer nos embisten.

Y con regocijo disfrutamos
cada noche que salimos
y bebemos y vivimos
y entre todos nos amamos
y, ebrios, sucumbimos.

Y cambiamos con ternura
nuestro gris cotidiano
por otro gris sepia mundano
sin hermosura ninguna
más allá de la que le damos.

Comprimir buenos momentos
en bares de ebria niebla,
por esas calles gris sepia,
con colores que no siento
en mis ojos fiera feria.

Gris,
solo gris,
más gris,
hay tanto gris,
que gris nada significa.
Gris sepia glorifica,
gris sepia, bonito,
no por su belleza,
sino por distinto,
dos y luego cinco.

lunes, agosto 28, 2006

La Luz

La noche se cierne sobre mi, el resto del mundo sigue la luz del sol, yo no. Y no es porque sea especial, más bien porque no lo soy. Desafié a la luz, y ahora la penumbra es mi compañera. El sol aun se ríe de mi, es como Poseidón al ver a Ulises atacando a su hijo, nos odiamos, pero yo necesito la luz para vivir, y él a mi no me requiere para nada. No debí hacer aquello... pero es cierto, odio el calor abrasador que desprenden las estrellas, y por ello adoro a la luna, cuya luz tenue es perfecta para todo, menos para leer y escribir. El problema es precisamente ese; soy escritor. La luz artificial hace semanas que no me funciona, las velas se niegan a encenderse y ya no sé qué hacer. Mis editores están enfadados conmigo, porque no avanzo en mi nueva novela, no tardarán en despedirme si esto sigue así. Le he pedido perdón a todas las estrellas y en especial a la nuestra, pero no existe la piedad en sus temibles llamas.

Dejo la soledad, cojo mi abrigo y me voy al bar de la esquina. Me abrazo a la jarra de cerveza y empiezo a beber, el alcohol ahoga mi espíritu antisocial y las lágrimas ceden a mi alma cauta. Quiso la luna personificarse en una preciosa poetisa para arrancarme también la luz del corazón. Como Ulises frente a Atenea, mi boca sonríe e inclino la cabeza ante tanta hermosura. Ella, no bastándose con mi corazón, une sus labios a los míos para atravesar mi estómago con un rayo que, aunque electrificante, me causa una sensación de vivacidad y placer inusitado en un escritor de escasa comunicación como yo. La miro con ojos vidriosos de lágrimas y alcohol, su mano roza la mía, me aferro a ella como si fuera mi diosa amante, y su sonrisa hace que el mundo entero quede inundado de una ligera luz plateada que guía los pasos de un mediocre escritor errante, descarriado, perdido e inútil. La inspiración cae sobre mí, como le aconteció a Shakespeare al quedar prendido de aquella hermosa mujer. En sus ojos cristalinos leo las palabras perfectas para describir todos los sentimientos que por mi cabeza pasan, las frases fluyen de mí con una cadencia exacta, caen sobre el papel al igual que sus brillantes cabellos color plata se arrastran por mis entrañas y miles de ideas atraviesan mi cabeza con cada caricia de sus manos blancas, inmaculadas como el mármol, cálidas como el sol en agosto, pero gratificantes, hipnotizadoras, delirantes...

Despierto en la cama, y a mi lado descubro un gran vacío, toda sensación de levitación desaparece, poco a poco mi sonrisa se transforma en una mueca de pesar ¿Y mi cartera? En la habitación descubro que faltan todos mis objetos de valor. ¿La luna es puta? ¡Maldita sea!

Enciendo el ordenador y con gran alivio compruebo que la novela está terminada; mi obra maestra. Creo que esta noche volveré a ese bar...
¿El sol me ha guiñado un ojo?

-- por Elisa.

jueves, agosto 03, 2006

Elogio de la esperanza

...Quedan solamente cinco minutos. Toda la mañana esperando el momento. Ansioso. Sudoroso. Mis manos temblando, mirando el maldito reloj en la pared del fondo. Espero este momento desde que despierto, cuando aún está amaneciendo, y mirando por la ventana, intento evadirme del mundo para acelerar el tiempo, a la misma velocidad a la que el pasado desaparece...

...Vuelvo a mirar el reloj. Dos minutos. Se acerca. Me seco las manos en los pantalones. Me coloco el cuello de la camisa a pesar de los temblores que sacuden mis manos...

...Suena una campana, rompiendo el silencio. Es la hora de la comida. Comienza a llegar el resto de residentes. La veo entrar por la puerta. Me sigue pareciendo bellisima, su elegante andar la distingue del resto, tal como el primer día que entró en este asilo. Por aquel tiempo, difuminado por la niebla del olvido, yo ya estaba empezando a olvidar el día que mi familia me enterró en este maldito lugar en vida...

jueves, julio 27, 2006

Mi hermano

Desde que nos encontrábamos en la barriga de mamá mi hermano siempre fue el primero en todo. El primero de la clase, de los campeonatos de natación, el mejor amigo, el primero para poner la mesa, en salir de casa para ir al colegio, en mirar antes de cruzar la calle, el primero en decir la verdad, el favorito de mamá. Pero a partir de cierto día yo no paré de esforzarme por ganar a mi hermano en todo, por ser yo el primero, y lo conseguí; así fue como todo dio la vuelta.
Un sábado por la mañana, en primavera, vinieron a buscarnos unos amigos; por primera vez en muchos años mi hermano tomó la delantera, salió de casa y cruzó la calle; se le olvidó mirar y... mamá salió de casa llorando y gritando mi nombre.
Jamás la saqué de su error.

-- por Anette

lunes, junio 26, 2006

Adiós

Nunca olvidaré tu sonrisa, ni el brillo de tus ojos,
o la primera vez que caminamos solos de la mano junto al mar.


Miradas sinceras, palabras que quise creer como tales,
encendieron la mecha que nos empujó a caminar.


Caminamos senderos iluminados por la pasión,
recordamos lo que jamás vivimos,
encendimos velas bajo el agua,
o quizás tan sólo lo soñamos, y despertamos.


Temimos lo peor, y un día, lo peor llamó a nuestra puerta,
un instante no sucedió a otro instante, y
silenciosas voces comenzaron a retumbar en nuestras cabezas.


Miradas vacías, palabras que huyeron y dejaron el miedo,
envolvieron en falsas ilusiones los sueños:
nunca más brillaría la luna para nosotros dos solos,
tus ojos ya no volverán a ser lo mismo a los míos,
ideaste mentiras que devoraron sonrisas al tragarlas y,
recordando días, olvidé nuestras noches,
ahora, desaparecemos, no quiero más besos fingidos,
sólo, andar sin ti, mi propio camino...




viernes, junio 23, 2006

La pérdida

Perdí los dientes antes de ir perdiendo progresivamente la inocencia y poco antes de perder el DNI. La vergüenza desapareció al igual que mis llaves: por el hueco del ascensor. El respeto es algo que creo que perdí pero que en realidad nunca tuve. A la vez que el respeto perdí el miedo, ¡qué curioso!. El tiempo también lo perdí, o lo malgasté, no lo recuerdo. Algún amigo se cayó por el camino que vuelve a mi pasado, que también extravié adrede. La soledad se fue de la mano con la tristeza al país de Nunca Jamás para entretener a la desesperanza. Poco a poco, golpe a golpe, día a día se pierden otras cosas, como la ingenuidad, la ilusión y la esperanza. La confianza cayó sóla por su propio peso, mientras la alegría prefería emigrar a lares más felices. Perdí el desempleo a la vez que empecé a perder mi dignidad y luego perdí años, muchos años... Perdí a mis familiares, que se fueron de mi lado y empecé a perder, también, el contacto con la gente. Luego perdí el lunes, el martes, el miércoles, el jueves, el viernes y el sábado, pero el domingo no, es el único día que me queda, el único en que llevo viviendo desde que perdí la costumbre. Perdí el apetito, el pulso, el oído y algo de vista y, por supuesto, perdí las horas del día y el sentido que tenían. Pierdo la memoria a la vez que la cordura mientras la desilusión, la depresión y la desidia hacen una intensa orgía con sus cuerpos putrefactos entrelazados en mis entrañas, gimiendo de placer, amándome por dentro, sobre mi diafragma y abrazados a mi corazón en un intenso orgasmo colectivo en el que me agarrotan el brazo, la pierna, mi cerebro... y se llevan mi vida.


martes, junio 20, 2006

La dualidad de la unidad.

He aquí una reflexión de antaño, que mi mente remueve y recuerda cada cierto tiempo. La idea de la dualidad de la unidad, porque a veces me es dificil paladear las dos mitades de cualquier misterio. ¿Qué sería del héroe sin el antihéroe? ¿De ese mismo héroe sin el acólito pertinente, un tanto menos hábil pero leal hasta la médula? La maldad y la torpeza son parte de todos nosotros, al igual que no hay día sin noche ni lo masculino sin lo femenino. Inconscientemente le damos más importancia a la cara o la cruz de la misma realidad del vaso medio lleno o medio vacío y por tanto somos un puzzle inalcanzable para nosotros mismos.

¿No teneis secreta admiración por alguien a quien conocéis? Aparentemente cercano, pero a años luz de vosotros porque su línea de pensamiento es completamente distinta a la vuestra, es una lógica a otro nivel que te hace sentir simple e insignificante. Cuando te paras a ver la profundidad de sus ojos mientras discurren y simplemente esperas la genialidad, intentando atisbar en la mirada una pista de lo que bulle en su cabeza. Yo me he parado a observar a mis Sherlocks más de una vez. Inteligentes, reservados, ingeniosos, el brillo de la locura he visto centellear en su mirada más de una vez. Y yo les observo embobada, como si fuesen las criaturas más maravillosas del mundo con la misma devoción con la que Calixto se declaró melibeo. Entonces caigo en la cuenta de que soy Watson, la gota de realidad en la mente del genio, una conciencia esporádica que les hace poner los pies en el suelo y volver a las divagaciones terrenales cuando sus extraordinarias mentes necesitan ataduras. Me sonrío y vuelvo a adentrarme en su cabeza, intentando perforar su mirada críptica.

¿Serían ellos Sherlocks si yo no fuese Watson? ¿Perderían su capacidad de análisis fuera de serie, su ironía un tanto arrogante o su razonamiento desviado de la pauta social? Al fin y al cabo todo está en el ojo del espectador y de manera casi automática ellos se convierten en los Watsons de sus propios Sherlocks. Todos tenemos personas a las que admirar, intrigantes y de personalidad ensortijada? pero? ¿acaso no somos eso mismo para otros? ¿no desconcertamos a los que nos rodean o los intimidamos de igual manera si no pueden seguir nuestro proceso mental? La respuesta es la dualidad de la unidad. Somos siempre ambas caras de la moneda, somos vencedores y vencidos, somos intrépidos y cobardes, somos benditos y malditos, tan perros como comadrejas y tan Sherlock como Watson. Idealistas enamorados de utopías inacabables, soñadores, pesimistas desarraigados y realistas escarmentados. Somos todo. Por eso, al igual que somos Sherlocks y Watsons? somos Moriarty. Tenemos enemigos, gente a la que despreciamos o con la que no congeniamos, somos incluso enemigos de uno mismo en igual o mayor grado en el que nos amamos. Sherlock tampoco sería Sherlock sin Moriarty, ¿cómo quedaría su genio impreso si no tuviese otra mente igualmente brillante contra la que competir? ¿qué demostraría su genialidad e intuición innata si no tuviese un reto ante sí en cada caso?

Nadie debería considerarse ni peor ni inferior, sino cableado de otro modo puesto que somos contradicciones sobre dos piernas. Cambiar es posible, deseable y parte de toda persona con inquietudes que alguna vez se ha quedado embelesada con la belleza de la diferencia y la diversidad de pensamiento, pero no hay que olvidar que las virtudes y los defectos forman parte de un Todo. Y ese Todo que conformas, lector, es único y singular, un Todo sagrado. Las personas que nos lo ponen difícil, hacen posible que seamos lo que somos, como somos, y nos dan la oportunidad de mejorar, como es el caso cuando competimos con nosotros mismos en un intento estricto y algo duro de reprocharnos los fallos que hemos cometido, pero hemos de amarnos de igual manera porque somos perfectos en nuestra imperfección.

Deberíamos estirar la anchura de nuestro espíritu hasta dejar espacio a los porcentajes que consideremos deseables en ese nuestro Todo. Valorad la autocrítica, reincidid en ella, competid con vosotros mismos, admirad a los diferentes que os rodean, sed la conciencia y los ojos de quienes no ven la misma realidad cuando lo necesiten y salid victoriosos del envite,.. porque, como dijo Ende, muchos hombres no soportarían su propia imagen en un espejo.


lunes, junio 12, 2006

Piramiedo

Derrotaré tu presencia cuando descifre tu nombre y te llame a voces con el corazón herido.
Me libraré de ti cuando descubra tu rastro y haya caminado el sendero a escondidas.
Seré libre cuando tu látigo infame muerda el alma con promesas incumplidas,
Lloraré ahogándome en miradas tristes y labios sellados de olvido.
Caeré de rodillas en la desnudez de mi añoranza,
Me romperé por tu sola voluntad de hielo.
Arrancaré con voz de acero esta lanza
en el infierno de tu cielo.
Mente rota en la danza
de cruel dulce desvelo
por esclava alabanza,
perdido anhelo,
amor...


miércoles, junio 07, 2006

La solución

Tan sólo me queda una bala en la recámara. La oscuridad invita a entrar por la ventana a la soledad. Es mi última oportunidad, eso es lo único de lo que estoy seguro. No quiero seguir huyendo. Marginado, perseguido. Todo eso será agua pasada. Para bien o para mal. Tarde o temprano tiene que pasar por aquí...

Siempre la misma canción: este tío está loco... Quizás. Pero ellos no me conocen, aunque lo crean. Nunca lo han intentado... Si lo hiciesen, algunos dejarían de llamarme loco... Pero no les importa la causa de la locura... Causa-efecto-causa-efecto ¿solo importan los malditos efectos?... Joder. Está tardando pero sé que tiene que pasar por aqui... El frio revólver es mi único compañero. El contacto con el metal hace que la mano que lo sujeta arda, el metal es un mal compañero, pero hoy en día me acompaña...... Una sola bala. La eterna huida. La mentira del paraíso. La bala. El revolver. Yo. Una sola bala....

Pasa el tiempo lentamente en el silencio, sólo interrumpido por mi respiración. Cada vez más rápida. Sudor frío... Sigo esperando a que se acerque... ¿y si sabe donde estoy? ¿y si a través de la oscuridad me está mirando?... Pero no puedo desperdiciar la última bala disparando a la oscuridad. La oscuridad me ha ayudado muchas veces... Si de verdad me está mirando ahora mismo, yo agazapado, helado por el frío sudor, la mano temblorosa sujetando el revólver, estará esperando que le dispare... NO. Eso solo hará que todo vuelva a empezar. La huida. El miedo. La desconfianza. Y vuelta a esconderse en la oscuridad. Da igual su cara, su voz, todo volverá a repetirse, los mismos pasos, los mismos ruidos, los mismos silencios....

Creo que sé como vencer esta vez. Era demasiado fácil para darse cuenta. La manía de seimpre de buscar la solución más complicada. Estaba delante de mis narices todo este tiempo: la jugada maestra, poker de ases escondidos bajo la manga. No se lo esperará. Y será el final. Con mayúscula: el Final. The End, como los finales felices del cine. Se acabaron las huidas. Esta vez he encontrado la manera de ganar. Mi risa nerviosa termina por desgarrar el silencio. Aumentan mis temblores. He vencido! Levanto el revólver y lo apunto hacia mi sien. No creo que se espere que la bala vaya dirigida hacia mí...





lunes, mayo 29, 2006

La última noche

En aquel momento comprendí que nunca más te vería. Nunca. Es algo para lo que me he estado preparando, sin conseguirlo, durante demasiado tiempo. Cielos sin luna, sin estrellas, es lo único que veré cada noche...

Esta noche supe que tus ojos estaban más hundidos de lo normal, no te acercaste a mí, no dijiste nada y pasaste todo el tiempo, sintiéndote sola, mirando por la ventana hacia ningún sitio, o hacia nuestro pasado o hacia nuestro no-futuro... cuantas formas diferentes tenemos de decir hacia ningún sitio.... Antes de que te marchases, supe que no volvería a verte, ni a tocarte, ni a besarte nunca más. Abriste la puerta, me miraste por última vez y sin decir nada, te marchaste acelerando el paso. No te reprocho nada, me gustaría que lo supieses. Creo que has encontrado a alguien. Acabaría sucediendo. Ahora te toca volver a sonreir. Sin mí. Con otro.

Desde el primer día que viniste comprendí que lo nuestro no sería para siempre. Para siempre también se ha convertido en una palabra vacía para mí.... A las lagrimas las siguieron la incomprensión, el odio y el olvido. Todas las noches esperaba ansioso tu visita. Torturándome con la idea que un día no volverías más. Que me olvidarías. Me hacía sufrir, pero siempre acababas viniendo después de trabajar. Y ya mañana no te veré.

En mi mente te recordaré alegre, con una preciosa sonrisa en tu cara, los dos cogidos de la mano caminando sin importarnos nadie más. No quiero rercordarte con lágrimas en los ojos, saliendo rápido de esta maldita habitación de hospital, mientras yo, inmóvil, no puedo detenerte, ni hablarte, ni susurrarte, ni llorarte, ni besarte, enchufado a estas máquinas para toda la eternidad....

Su primera vez

No puede creer que acabe de suceder, pero lo ha hecho. Está nerviosa, recogiendo sus cosas con vergüenza, con las mejillas a punto de reventar con cada latido del corazón. Se siente sucia, se siente desgraciada y sucia por haber ido contra sus principios, contra sus ideas... Toda la educación que ha recibido a lo largo de su vida le ha enseñado que ese no es el camino, que no es lo debido, que está obrando mal.

Confusa y aturdida, sale a la calle dando tumbos, la gente la mira desconcertada y ella se quiere morir, casi puede oírles pensar "se le nota... seguro que no es la primera vez... seguro que se deja cada vez que a él le place...". Se tapa los oídos y sigue andando con un gesto mezcla de dolor y rabia y luego se lleva la mano con suavidad a los labios, recuerda la escena con él y suspira profundamente para intentar acallar los demonios de la conciencia.

"El me quiere, me quiere... y lo ha hecho por amor... ha sido por eso, ¿por amor las cosas tienen sentido no?"

Todavía siente su olor en las manos, aún siente las mejillas palpitantes y su pulso se acelera de nuevo.

"Me duele... ha sido tan duro... pero luego su abrazo... nunca me había abrazado así, realmente me quiere, ese abrazo ha sido como un sueño"

Un sonrisa cruza levemente su rostro mientras las lágrimas se asoman a sus ojos.

"Ojala no se entere nadie, me moriría... las cosas de pareja son entre dos, no sabría que decirle a nadie... ¿y si lo notan? ¿y si me preguntan? ¿qué les puedo decir... que el amor es así? no sé si lo entenderán... a mi edad"

Sigue caminando entre un tumulto de anónimos grises y se da cuenta de que no sabe donde está, un policía se acerca a ella con curiosidad. Ella agacha la cabeza y sale rápido en la primera dirección que se le antoja con decisión, como si supiese lo que hace.

De repente reconoce el portal de casa y entra rápidamente, vuela por las escaleras para que no la vea ningún vecino y al cerrar la puerta tras de sí, suspira aliviada.

"Ya en casa, menos mal... él es tan bueno conmigo... me cuida, me protege y me quiere, me da todo lo posible y sabe lo que es bueno para mí a veces mejor que yo misma... ha sido culpa mía, si no se me hubiese caído el vaso no me habría dado las patadas y los puñetazos... me lo he ganado yo".


sábado, mayo 27, 2006

Ye olde irish chap




Dancing ice behind those seas,
a pair of lakes of crystal calm
lust in tidal waves over the spirit
eager to court the lady of the mask.
Erased trail of antique pain
renewed with each night of loneliness
nevertheless, inspiring hope is born.
Endless secrets of his soul revolting
so close to the surface of his eyes,
the spark of madness twinkles in lightning.
Alas! do not fear the noble chap!
Lovelust luring into a waltz for desire,
a new companion of old days.
Naughty taunts for the lady's pride
strange contradiction the irish lad.
Haste to find an equal of his own,
inspired by memories of another time,
romance becomes an art of gold
lashing tongue in master attack
on the Lady's ears where ole manners camp
while treasuring her conquered vows.

jueves, mayo 25, 2006

Mi nacimiento

¿Por qué estoy triste, preguntas? Oh, solamente que a veces el pasado amenaza con romper la paz del presente. ¿No te has parado a pensar cómo tu nacimiento ha podido hacer sufrir a otros? ¿Cuál es el destino que tenemos ante nosotros para los que nos rodean? Simplemente estaba pensando en la mujer que me dio a luz. Ahora está muerta por dentro. Y recuerdo cómo estaba impresionada pensando en el largo camino que me esperaba, preguntándome cuál sería el objetivo de mi nacimiento, si podría traerle la felicidad que se merecía.

Habiendo nacido en dolor, lentamente creciendo dentro de ella para ser abandonada en este nuevo mundo, la recuerdo entre suspiros y gemidos cuando sintió que finalmente debía ver la luz, en estas idas y venidas de suavidad y calidez. Entonces me dejó ir, cuando conocía de memoria la geografía de su cara y su caricia amorosa borró mi camino. Aún puedo escuchar su mente, recordando cómo nací y como se sentía estrangular en golpes de rabia y pena. No la culpo por odiarme, yo me odiaría a mí misma si fuera ella. Sabía que era un mal asunto, y dentro de mí yo también era consciente.

De hecho, me odiaba a mí y a todos mis hermanas, aunque cada una de nosotras éramos parte de ella y su alma. Despreciaba las emociones y sentimientos que nos tenían por resultado. Lamentaba cómo sus esperanzas habían sido rasgadas con esas cuatro palabras de él. Todo su amor, su felicidad, toda su existencia se destruyó con apenas cuatro palabras de él. Y él sabía que sucedería, oh sí lo sabía? No era la primera vez que tenía que romper un corazón de aquella manera, de hecho, estaba casi acostumbrado, tan cruel como puede sonar. Ella no prestaba atención al resto de las cosas que él tenía que decir, era como un sueño, surrealista y espeluznante donde sientes que no queda aire para respirar y estás a punto de morir.

Recuerdo la habitación verde donde nací, en el hospital. Ella era magnífica, con la belleza de cristal que tienen las rosas secas. Tan frágil y delicada, como cuando sientes la muerte dentro y la quietud de su falsa perfección desapareciendo con el simple roce.

Dudo que esos surcos en su cara alguna vez se borren, las huellas de nuestra existencia incluso si ya me he convertido en una consciencia a un nivel superior. Ella no me vió caer y desparecer, cuando trataba de empinarme y verla. Ese momento quedó grabado en mi alma para siempre, como la última vez que ella me pudo ver. A veces, tengo la posibilidad de acariciar su cara de nuevo cuando llueve, pero nunca me presta atención. El profundo sendero de dolor permanece y la vuelvo a dejar con amargos recuerdos de mi nacimiento para comenzar de nuevo, el ciclo de mi viaje hasta que el cielo caiga sobre la tierra.

Habría hecho cualquier cosa para salvarla. Salvarla a ella y a su hijo. Pero nunca fue cosa mía. Cuando el médico le dijo que el bebe estaba muerto, y escuché como su corazón se rompía en pedazos supe que era el momento, de cargarnos con la pena y la ira que acababa de matar su espíritu. Pero eso es simplemente el pasado intentando romper la paz del presente. Ahora está muerta por dentro y yo sólo fui una lágrima en sus ojos.



martes, mayo 23, 2006

Ni contigo ni sin ti

Es el mismo oscuro camino de siempre: vacío hasta que llego a ti. Estés donde estés te encontraré, no puedo vivir sin ti: te necesito demasiado...

Nos presentó un amigo y conectamos al instante, fue un auténtico flechazo: llegaste a mi triste vida y la llenaste de placer y sensaciones inimaginables que hasta entonces nunca había sentido. Inundaste mi vida de luz y color con tu calor. Eres la única capaz de hacerme feliz, vida mía, a pesar de lo que puedan decir de ti mis amigos y familiares en todas esos gritos exacerbados de odio. Cada día te repudian más... y a mi también. Ellos no pueden ni imaginar lo mucho que sufro sin ti. Ellos o tú... dicen que me has cambiado y no quieren saber nada de mi. Me refugio en tu calor, me acurruco y les olvido a todos porque sé que contigo soy feliz, contigo puedo volar libre de ataduras y preocupaciones.Ni siquiera han intentado entender lo que has llegado a hacer por mi, lo mucho que te necesito en mi vida.

Sin ti sólo hay dolor, sufrimiento, frío, insomnio, desasosiego, soledad, vacío... tirito y desfallezco... ¿por qué te escondes de mi?... ¡¿por qué?!, ¿no te he dejado recorrer mi cuerpo cada vez que se te antoja?, ¿acaso no me he entregado a ti en cuerpo y alma?, ¿no he hecho lo posible por estar contigo?, ¿por qué tu cálida mano ya no se detiene a acariciarme como antaño?, ¿por qué cada noche me quitas el sueño? me duermo entre escalofríos esperando que llegues a arroparme, ¡¿por qué tuve que conocerte, maldita?! Ya no disfruto contigo, sólo te necesito. Me has atado fuerte... y yo no merezco tu yugo, maldita una y mil veces, ¡maldita!. Noches en vela, sueños perdidos, ansío tu presencia, tu suave tacto, tu calor bendito que me mece, me duerme, me calma y tranquiliza... el placer, la inconsciencia, la ignorancia... la felicidad de estar a tu lado.

No consigo encontrarte, busco y no encuentro, ¿dónde te has metido?, huyes de mi cuando yo debería hacerlo de ti. Esto es una relación enfermiza... no puedo más pero te quiero, ¡te necesito!. No me dejes sólo... ¡eso no!, llévame contigo, hazme tuyo y transpórtame en tus brazos hacia los buenos tiempos en que eramos uno, felicidad plena. No sé cómo, pero juro que te encontraré, juro que esta noche duermo contigo, esta noche no te dejaré escapar y te agarraré fuerte para no volverme a separar de ti, para no tener que volverte a buscar... juro que esta noche viajaremos más lejos que nunca para que nadie nos vuelva a separar... unidos hasta la muerte... te prometo, vida mía, que esta noche será la última en que la aguja rompa mi piel y se hunda en mis rotas venas, nunca volverás a escapar.


sábado, marzo 25, 2006

Intro

Desde siempre, las luces siempre han sido intolerantes con las sombras. El mismo cuento de siempre: las sombras son unos enfermos, no quieren vivir en nuestra falsa realidad. Las sombras se expresarán a golpe de letra e imagen. Sufrir, amar, pensar, odiar... Dicho queda. A ver como salimos de ésta...